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lunes, 2 de junio de 2014

Abdicación del Rey, comienza la Segunda Transición

Yo ya hablé sobre el tema en este blog en varias entradas. Hay muchos que aún no se quieren enterar, pero estamos entrando de lleno en la Segunda Transición. Una transición política, económica, generacional, de valores,... El régimen de los años 75-78 se acaba estos días, 39 años después. Curiosamente, más o menos lo que duró el Régimen de Franco.

La primera indicación clarísima han sido las elecciones de la semana pasada, en las que las formaciones políticas favorables a la República fueron un 70%. Que una semana después abdique el Rey y diga que lo tenía pensado desde enero es puro teatro. De hecho, el 24 de diciembre en su mensaje de Navidad dijo justo lo contrario. Pues sí que tuvo que ser una Navidad movida para que el día de su cumpleaños el 5 de enero decidiera abdicar. Recordemos que su abuelo abdicó dejando paso a la II Repúblico por unos resultados electorales municipales en 1931.

No. Abdica porque esperar a unas nuevas elecciones dejará a la monarquía en una situación aún peor. Lo único que podía hacer la institución era dejar paso a Felipe VI. Jóven, preparado, no afectado por los escándalos, y aún relativamente popular. Su mujer, Letizia (asturiana y republicana), será Reina de España en menos de un mes.

Lo tienen muy complicado. Tanto o más que lo tuvo su padre en 1975. En 1975 la población era sumisa en su mayoría, después de 40 años de represión, mano dura, bota militar. Juan Carlos tenía detrás de sí a un ejército dispuesto a salir a la calle a la mínima. De ahí el consenso al que se tuvo que llegar. De ahí la ley de punto final, amnistías varias. Fue una transición bajo amenaza, impuesta.

Felipe tiene ante sí una situación totalmente distinta. Una población madura, muchísimo más educada y preparada, y sobre todo, sin miedo a expresar lo que piensa en las urnas y en la calle. Ya no nos tragamos la versión oficial de nada y si quiere ser Jefe de Estado la legitimidad la tendrá que ganar desde el minuto uno poniéndose decididamente a favor de la gente, de los desahuciados, de los parados, y en contra de la casta político-financiera.

¿Qué legitimidad tiene? Veamos. En 1931 los españoles se dieron un régimen republicano votando. En 1936 los militares derrotaron ese régimen por la fuerza, iniciando una guerra civil, que ganaron. El dictador Franco propuso a Juan Carlos como sucesor, por la legitimidad de haber ganado la guerra. Es cierto que Juan Carlos hizo posible elecciones a Cortes Constituyentes en 1977 con el PCE y PSOE legales, pero con una carta debajo de la manga. De salir en esas elecciones del 77 un resultado no favorable a la monarquía, disponía de senadores de "designación real", para impulsar la balanza a su favor. Así que la monarquía sigue ahí con mucho truco. Luego se aprobó una Constitución en 1978 que en 2014 no hemos votado el 72%  de la población.

Lo que está claro es que el nuevo Rey tendrá que acatar lo que pase en futuras elecciones. Si en las siguientes generales sale una mayoría muy holgada republicana, la III República es una posibilidad. Si no, Felipe VI se tendrá que acostumbrar a reinar para ciudadanos. No vamos a ser súbditos de nadie.

De verdad que esta última semana he empezado a ver la actualidad de otra manera. Parece que mucha gente ha despertado y quiere decidir su futuro. Hemos llegado. La llamada "Generación X", nacidos entre finales de los 60 y primeros 80, la que escuchaba a Nirvana en los 90, la que ha estudiado idiomas e ido a la Universidad más que nunca en la historia, la que éramos JASPS, etc, la que no pudimos acceder a una vivienda más que hipotecando nuestra vida...Esa generación llega al poder. Vamos a hacerlo mejor que nuestros abuelos con su guerra civil y nuestros padres con su transición. Lo leeremos en los libros de historia, una nueva era empezó en la primavera de 2014.



lunes, 14 de abril de 2014

14 de abril, 83 aniversario de la II República

Hace 83 años que el abuelo del Rey Juan Carlos, Alfonso XIII, tuvo que poner pies en polvorosa, coger un barco y exiliarse de España, imagino que cargado de los millones que habría acumulado. Se fue a Roma, donde su nieto Juan Carlos nacería en 1938, y donde murió en 1941 después de presenciar desde lejos una de las guerras civiles más crueles de la historia.

En 1931 empezaba para España un periodo breve pero intenso de intentos de reforma marcados por la resistencia burocrática (no se hizo apenas nada de lo que se legislaba), las tensiones, y un ejército conspirador en constante ruido de sables que al final acabó tomando por las armas lo que nunca hubiera ganado en las urnas.

Cuando se habla de república todo el mundo piensa en quitar reyes y poner presidentes electos, y eso está bien. Yo ya no me creo (me lo creía) lo del papel de "árbitro" de la monarquía (un árbitro con carnet del Real Madrid), lo de "representar a España" (claramente se la suda representar a España cuando el representante es un señor cada vez más decrépito que no se tiene en pie), lo de la "tradición histórica" (absolutismo hasta 1808 y guerras, golpes de estado y exilios desde entonces).

En realidad España tiene muy pocos monárquicos, y los que quedan son de museo. La derecha falangista (de donde proviene toda la derecha actual) era republicana, y la izquierda siempre lo ha sido, por no hablar de los nacionalistas para los que el Rey es un invasor. Lo que ha sido este país es juancarlista. Y no es de extrañar.

En 1975 España era un cuartel militar gobernado por gente muy gris que había asesinado a cientos de miles de españoles porque no pensaban como ellos. El jefe del estado era una momia que en sus mejores días se había codeado con Hitler y el Presidente del Gobierno era un señor con un apodo inquietante (el carnicero de Málaga).

De repente el jefe del Estado es un joven de 37 años, alto, rubio, que va a EEUU y dice en perfecto inglés que en España va a haber democracia. Elige a un presidente del gobierno joven como él, carismático e inteligente que promete elecciones y lo cumple. Y hacen una constitución en la que parece que caben todos, con comunistas y socialistas legalizados. ¿Resultado? 30 años de juancarlismo.

Pero (y es un gran pero), no era oro todo lo que relucía. En realidad la transición que pilotó el Rey tenía muchas lagunas, aceptadas por comunistas y socialistas que se apuntaron al teman olvidándose de repúblicas y aceptando formar parte del status quo que seguía siendo el mismo que había prosperado bajo el franquismo. Eso significa que los mismos poderes fácticos siguen gobernando. Sigue el caciquismo, sigue la corrupción, y se ha incrementado muchísimo el poder de la banca, todo ello heredado de la dictadura.

La República, más que quitar un Rey, significa quitar los poderes fácticos, significa darle el poder al pueblo. Acabar con la servidumbre de ser súbditos de un Rey y empezar a ser ciudadanos. En una República no podría haber televisiones al servicio de un partido político, no se privatizarían beneficios para socializar pérdidas, no se rescataría a la banca, se rescataría a la gente, no habría una "nobleza" terrateniente (80% de la tierra en manos del 4%), no habría Roucos amenazando con el infierno, no habría oligopolios dominando sectores estratégicos. Etc, etc.

Lejos de la anécdota de quitar a un anciano enfermo y borracho y poner a alguien elegido por todos, la clave es tomar el control del país. Y cada vez parece más cercano, no me extrañaría nada ver una III República en lo que me quede de vida. Ya se sabe, no hay dos sin tres y a la tercera va la vencida.


lunes, 23 de septiembre de 2013

País de súbditos

Parece que su majestad el Rey ha sufrido una nueva recaída y tiene que volver a pasar "por el taller", como él mismo dice. Su hijo, el Príncipe Felipe, asumirá como viene haciendo gran parte de los compromisos de su agenda, pero hay cosas que no podrá hacer porque corresponden solo a su padre. Normal, por otra parte, que a los 75 años alguien sufra los achaques propios de la edad, que se acabe la energía, que cueste mantenerse en pie con problemas de cadera,...

El jefe de la casa real ha dicho en rueda de prensa que en "ningún momento se plantea la abdicación". Y es que "Spain is different". Forever and ever, por lo visto. En Holanda la reina simplemente toma el pulso al pueblo, y se dice a sí misma, "tengo 75 años, mi hijo 45 y está perfectamente preparado". El pueblo no tiene por qué cargar con un jefe del estado anciano que se desmorona poco a poco, y simplemente abdica. En España no. En España un Jefe de estado se muere en la cama, como pasó en el 75.

No importa que el Jefe del Estado sea la personificación del país en muchos casos (prefiero pensar eso que que sea Rajoy), y que personifique la institución. Da igual que no pueda cumplir con sus funciones. Hay que morir en la cama y gritar "el Rey ha muerto, viva el Rey". Es una mentalidad del siglo XIX. Un anacronismo total y absoluto en un siglo XXI en el que una monarquía moderna y al servicio de los ciudadanos debería, ya que no es democrática sino hereditaria, tener el sentido común de saber renovarse así misma y de saber cuando ha llegado el momento. Sino, estamos ante las típicas maniobras de aferrarse al poder pase lo que pase de toda la vida. Y eso debería estar superado como en otros países, pero mientras en otros países hay ciudadanos, aquí hay súbditos.

De hecho, su majestad está haciéndole un flaco favor a la monarquía aferrandose al trono. Todos le recordaremos como un buen rey, joven, alto, rubio, que trajo una democracia estable por primera vez a un país que nunca la había tenido, con todas sus imperfecciones y defectos, pero una democracia al fin y al cabo. Pero de eso hace casi 40 años, los mismos que duró la dictadura de su predecesor. Lo único que puede conseguir manteniéndose a sí mismo en el poder porque sí, porque puede, es parecerse cada vez más y más a Franco (dando noticias constantes por su estado de salud) y dar razones a los que apoyan una república. Porque cuando a un Jefe del Estado no le quedan facultades lo lógico es sustituirlo por otro.

Felipe está más que preparado, asumiendo cada vez más funciones a la perfección, y el país necesita un soplo de aire fresco. Igual que en 1975. Me atrevo a decir que psicológicamente sería muy positivo para el país en su conjunto. No vale decir que no puede dejarle a Felipe todos los problemas; caso Noos y Urdangarín, crisis económica, crisis institucional, marca España más baja que en muchas décadas...Sí, España tiene muchos problemas, y uno de los principales es que la generación de la transición, incluido el Rey, sigue en el poder. Los Rajoyes, Rubalcabas, Juan Carlos, deberían irse y dejar paso a una nueva generación de españoles, nacidos en transición o democracia, que no han vivido la guerra ni la posguerra. Deberían dejar lugar a ideas nuevas, nueva energía, gente desatada de un pasado de corrupción en muchos casos, con ganas de hacer cosas nuevas.

Juan Carlos tiene ganado su lugar en la historia, pero no se puede vivir de rentas toda la vida. Tiene ganado su merecido descanso para ir en yate, cazar, y hacer lo que quiera y con quien quiera, pero no como Jefe del Estado, y debería tener la misma clarividencia que tuvo su padre y abdicar por el bien de la institución que representa. Seamos ciudadanos, no súbditos, y demos nuestra opinión de a quién queremos de Jefe de Estado.

http://politica.elpais.com/politica/2013/09/21/actualidad/1379791658_498396.html